Cinco obras de arte contemporáneas japonesas que no te puedes perder

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No cabe duda que los artistas japoneses contemporáneos son los creadores de algunas de las obras de arte más extraordinarias del momento. Valientes a la hora de crear sus propias reglas, estos artistas han logrado transformar el panorama actual del arte con su visión innovadora.

 

In silence de Chiharu Shiota

Este artista de vanguardia transforma maravillosamente objetos reales en obras de arte que nunca olvidarás.

Usando una red gruesa de hilos negros, Chiharu Shiota forma una nebulosa alrededor de instalaciones de tamaño real. La distancia que estos hilos logran entre el espectador y la obra recrea la sensación de estar frente a un recuerdo borroso, pero imposible de entender por completo. Su obra "In Silence" es del 2008.

Aunque Shiota se mudó a Berlín en los 90s, su popularidad internacional la hizo quedar seleccionada como representante de Japón en la Bienal de Venecia del 2015.

 

Las calabazas de Yayoi Kusama

Las ya icónicas calabazas de Yayoi Kusama nacieron de una experiencia personal de la artista. Durante la Segunda Guerra mundial, Kusama pasó gran parte de su infancia encerrada cosiendo paracaídas para el ejército japonés. Por eso, un objeto tan cotidiano como la calabaza se convirtió en una gran fuente de inspiración. En sus propias palabras: “las calabazas provocan paz poética en mi mente. Las calabazas me hablan".

 

Superflat de Takashi Murakami

Takashi Murakami es quizás el artista japonés contemporáneo con mayor renombre mundial, que ha trabajado para firmas como Louis Vuitton e Issey Miyake. Conocido como el Warhol japonés, Murakami ha relacionado el arte con la cultura popular y defiende que el arte es una parte de la economía.

En sus obras incorpora elementos tradicionales de la tradición japonesa, gracias a su formación en nihonga, pero los mezcla con el arte popular contemporáneo japonés (manga y anime) y con el arte pop occidental.

En el año 2000, Murakami organizó una exposición de arte titulada Superflat, que al unir la cultura pop japonesa contemporánea con el arte histórico japonés, dio lugar al nacimiento de una corriente cultural con ese mismo nombre, haciendo referencia a su estilo plano y a la ausencia de un centro en sus composiciones. Este movimiento ofrece una interpretación de cultura popular japonesa de la posguerra a través de la subcultura otaku (friki).

 

Little Wanderers de Yoshimoto Nara

Yoshitomo Nara vive y trabaja en Tokio. Su trabajo se basa en las experiencias de su infancia en las que pasaba mucho tiempo solo con su imaginación, sus cómics y las mascotas de la familia. Por eso, gran parte de su trabajo incluye imágenes de niños y perros, de aspecto inocente y con los ojos muy grandes y abiertos. Sus ilustraciones tienen a su vez algo vulnerable y provocativo, y se presentan como una afrenta crítica a la rigidez de ciertos aspectos de las convenciones sociales de Japón.

Aunque el manga y el anime de los 60s son influencias clave en el estilo del artista, Nara ha citado también otras fuentes de inspiración que van desde la pintura del Renacimiento hasta el graffiti. Sin embargo, quizás lo más significativo, sea el haber crecido en el Japón de la posguerra. Período en el que Japón experimentó la introducción de la cultura pop occidental, pasando por Disney y la música rock.

little wanderer

Las esculturas de vidrio de Minako Shirakura

Esta brillante instalación de la artista japonesa Minako Shirakura captura un instante en el tiempo y el lugar.

Para esta la creación de la obra "Correspondencia" Shirakura recolectó fragmentos de vidrio de ferreterías en el área de Provincetown, Massachusetts. Suspendidos en una esfera perfecta, representan un mundo interconectado, mientras reflejan y distorsionan su propio entorno.
Su apariencia varía según el clima y la hora del día, y produce diferentes sonidos y luces según los movimientos del aire y la luz del sol.

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